miércoles, 18 de febrero de 2026

Encrucijadas...

 Por Orestes Díaz Guerrero.

De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno,…,  reza un viejo adagio. Cada quien se parece a su entorno y a su tiempo. Lo que aquí es, necesariamente no tiene que ser allá señalan otras pautas culturales.
En las situaciones tan difíciles que vive nuestro territorio se han tomado una serie de decisiones para poder prestar determinados servicios. Entre ellos está trasladar a los cadáveres en carretones, camionetas o coches tirados por caballos. Igual puede suceder con el abastecimiento del pan y productos alimenticios como el azúcar o el chícharo.
Lo que es una opción viable y a veces única en determinado momento y destinatarios específicos, puede tornarse en burla para otros que no viven nuestras desgracias o que prefieren que no llegue nada a la bodega antes de aceptar el regreso a prácticas de cuando la colonia.
Pero a los muertos hay que darles sepultura, sin dejar de dignificar a los difuntos y a las familias, más allá de los medios que se empleen. Me decía mi padre que antes se trasladaban a los difuntos en parihuelas y hasta en una hamaca.
Este es un tema peliagudo, no por ello vamos a regresar a la comunidad primitiva ni a dejar de alarmarnos ante lo que sucede. Tampoco renunciaremos a mejores estándares de vida y confort. La modernidad y el futuro son necesarios e innegables. Pero hay que tomar decisiones urgentes ante determinadas situaciones. Agarrarse de un clavo caliente? Es posible. En la vida a veces hay que hacerlo.
Primero nacer, luego comer, vivir,…, existir, y también darle destino final a nuestros muertos antes de que se descompongan. Duele, puede parecer ridículo pero hay que reconocer a quienes prestan sus medios de transportes antiguos o modernos, como un triciclo eléctrico, para intentar ofrecer servicios básicos.
Extremos y extremistas: Siempre resultan malos. Ser “feliciano” con todo, es otro extremo y tampoco es bueno. Pero hay que reconocer a lo humano, ver las tristezas, encontrar soluciones aunque no nos gusten y recordar que los dolores y las insatisfacciones también son parte de la vida

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