La atención a las
quejas y solicitudes de la población es un aspecto tratado desde el más alto
nivel de dirección del país, sin embargo aún laten dificultades que afectan a
quienes asisten a una entidad estatal con la esperanza de que le solucionen su
problema o que al menos le indiquen una senda o gestión a seguir.
Por ello desde el
Consejo de la Administración Municipal en Banes se exige periódicamente realizar
evaluaciones en los diferentes consejos de dirección de las entidades para
analizar problemas, condiciones y actuar acorde a la realidad de cada
colectivo.
Estaba en una parada
pasó una estudiante, me miró a los ojos y le dije buenos días. Me enseñaron
así, me educaron a que eso estaba bien, que era lo correcto. Pero parece que ya
no. La tecnología y algunos educadores de conjunto con creo que muchas familias
obviaron eso.
Traté el tema con otra
chica y me dijo que eso es asqueroso. Palabras textuales. Hablar con viejos,
contestar a viejos, mirar a viejos. Causa asco. Otra vez textualizo.
Eso no quedó ahí. Me
mortificaba el cerebro. Cómo tanta barbarie, a dónde vamos?. Introduje el tema
en un seno familiar de variables de edades balanceadas para intentar buscar un
error o para ver si realmente estamos perdidos. La estudiante preuniversitaria
presente dijo que era verdad. No se saluda, no se mira, no se contesta a
desconocidos. Su madre y abuela, gracias a algo o alguien le llevaron la
contraria. Pero no. La joven reafirmó su punto de vista y Basta.
Creo que es algo peor
que el holocausto judío. Si asumimos la situación a nuestras realidades y a la cultura
autóctona, de seguir así, viene un jodido holocausto.
¿Quiénes actuarán como
trabajadoras sociales con el sello humanísimo que les dio Fidel de Médicos del
Alma? ¿Quién bañará y aseará a los ancianos en 10 años? Y así quién hará tantas
cosas que hacen falta y que harán más falta aún ante la escapada de jóvenes,
los bajos niveles de natalidad y el acelerado proceso de envejecimiento
poblacional.
Por suerte, no siempre
todo está perdido, pocas horas después cuando regresaba de una placita venía
una niña por la acera por donde yo transitaba. Era mi regreso de una placita.
Me aparté y ofrecí toda la senda, recordando lo escuchado en las dos
conversaciones ilustradas en este trabajo. Y,…, la chica me dio las gracias.
Era una niña. Quizás adolescente. Me dejó atónito, pero al fin pude balbucear
un por nada. No lo esperaba. Debí hacer añadido más. Pero al menos pude tener
el sabor de algo justo y decente.
Cierto que hay
acosadores, tiradores, como se quiere decir. Existen personas de todo tipo,
mayores que insultan con sus groserías a las jóvenes y a cualquiera. Es un tema
difícil porque cada quien es un universo aparte. Una compañera de trabajo me
decía que a ella no le importa la opinión de alguien sobre su cuerpo,
maquillaje o lo que sea. Ella es ella y el punto de vista ajeno, ajeno es.
Pero creo que una
respuesta decente, ante una muestra fuera de lugar, ajusta muchas veces la
situación, se puede desarmar a quien provoca, agrede con la mirada o el verbo.
Ponerse en el lugar del otro es ley de la manada. Y no diferenciar la decencia,
cuando menos, nos hace indecentes.
Pero un saludo formal,
decente, no es un punto de vista, es educación. En filmes, novelas, por
necesidad, señores y también lo es en la vida real.
Imagínese un conflicto
entre las generaciones que peinan canas y quienes disfrutan el reguetón agresivo.
Por un lado, no te atiendo, no te ofrezco trabajo, no te doy nada y por la cara
juvenil lo mismo o más. Un holocausto.
Conocí a una maestra
que no respondía casi nunca al saludo, una bibliotecaria que al parecer jamás
leyó pues tampoco era cortés. Hay familias donde no se hablan temas de
educación y así. En este mundo donde vivimos debe haber de todo para darle
valor a lo que realmente lo merece. Y el saludo es una joya. El buen trato
también, no la estupidez.
Plasmó una escritora
alemana de nombre difícil: Hannah Arendt que “La muerte de la empatía humana es
uno de los primeros y más reveladores signos de una cultura a punto de caer en
la barbarie”
La persona más útil no es una cabeza llena de
conocimiento, sino un corazón lleno de amor, un oído listo para escuchar y una
mano dispuesta a ayudar a otros.