
Todos los días hay violencia contra la mujer, en un lugar, en otro.... Luchemos por su respeto más allá de una jornada. Hagámoslo siempre.
Por
Orestes Díaz.
Narra
una historia que el hombre llegó a su casa y le pegó dos bofetadas a la esposa.
Esta le pregunta que había hecho para recibir el castigo y él responde: Yo no
sé qué hiciste pero tú sí lo debes saber. La moraleja bien puede ser “el por si
acaso”.
