Esperando a Matthew.
Por Orestes Díaz.
La incertidumbre enloquece, la espera desespera y cuando la
visita no agrada el tiempo se torna peor. Ese es el estado de los orientales
que estamos atentos a cada sonido de la radio o imagen televisiva para saber qué
trayectoria lleva el fortísimo Huracán Matthew. Anoche viví una imagen triste
pero salvadora. Dos abuelos, bien mayores, con maletines, una hija
acompañándoles y un pequeño nieto con un colchoncito a cuestas. Parecían
hormigas moviéndose en la oscuridad de la noche buscando otra guarida que no fuera
su casa. Ellos viven cerca de un río el cual debe crecer en pocas horas debido
a las lluvias del fenómeno. Alguien les abrió las puertas bajo un techo seguro.
Así somos los cubanos.
