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lunes, 20 de junio de 2016

Hora cubana vs hora inglesa.


La puntualidad es un tema reiterativo. Para algunos puede ser superfluo y hasta ocioso de analizar. A mí parecer existe una visible resignación colectiva, en todos los ámbitos y niveles, en admitir “la hora cubana” como una “característica” cultural y social a la que debemos amoldarnos. Y no debe ser así.
La “resignación” es algo inherente a las sociedades mediocres y de baja autoestima. Expresa conformismo, sumisión, apatía y falta de entusiasmo para revertir lo negativo y pernicioso en nuestra subsistencia.

jueves, 26 de noviembre de 2015

El respeto es la base.



Todos los días alguna mujer es maltratada. Aquí, allá,..., hagamos con el respeto hacia ellos algo más que una jornada: un diarismo.
Por Orestes Díaz.
Narra una historia que el hombre llegó a su casa y le pegó dos bofetadas a la esposa. Esta le pregunta que había hecho para recibir el castigo y él responde: Yo no sé qué hiciste pero tú sí lo debes saber. La moraleja bien puede ser “el por si acaso”.

sábado, 12 de abril de 2014

Más allá del timón.

El sábado es un día difícil para tomar un ómnibus. Estudiantes que regresan a casa, personas que van de fiesta, otras que asisten a la feria para asegurar los alimentos de la semana, en fin es la jornada de mayor movimiento de personal en Banes. Sin embargo este último sábado pude tomar un ómnibus prácticamente vacío, el conductor era Aulogelio González Tamayo, chofer de la base de Transportes Escolares de esta localidad. En realidad un nombre extraño pero un alma bondadosa, lo demostró cuando en una parada se incorporó de su asiento para ayudar a subir a una anciana a la que luego de sentarla elogió como si fuese una niña.

viernes, 4 de marzo de 2011

Ayer me llamaron tío.


Ayer me llamaron “tío” e inmediatamente la frase me transportó a la primera vez que me dijeron “oiga”, eso ya era símbolo de edad, pero ¿Es solo eso? No. Es también sinónimo de experiencia, conocimientos, años vividos y el placer de haberme trasladado en un tiempo y espacio más extenso que otros términos o edades.
El “tío” no fue despectivo, fue pronunciado por estudiantes que liberaron un asiento ocupado por uniformes en percha y eso alegra, tanto por la bondad de la edad como  por el gesto de ofrecer el asiento.
A otros le llaman “puro”, “señor”, “mayor” y otros tantos sinónimos que no deben mirarse ni escucharse como faltas, nooo, eso es reconocimiento y respeto.