Hablar bonito no es una cuestión de adornar el lenguaje con términos rebuscados y que pocos te entiendan o para dejar asombrados a quienes escuchan.
Vivimos en un mundo de palabras. Nos comunicamos fundamentalmente por medio del habla. Y quien sabe comunicar bien tiene ganada una importante ventaja en su quehacer profesional, político, académico, económico o social.
