| Jorge Fernández, alias Curro. |
El día antes que Curro se curara la rodilla dejó un pantalón
colgado a un clavo en la pared. El día cero lo tomó, se lo puso nuevamente,
salió cojeando con su adolorida rodilla
y ¡Zaz! Allá vino el tremendo picazo de un escorpión adulto en la articulación afectada.
“Me dije: ahora sí quedé inválido, pensé que más nunca iba a
caminar” Afirma este banense de más de 70 años de edad.