El orgullo puede ser malo o bueno, así de simple al decir, pero no es tan fácil como filosofía y modos de hacer. Depende de cómo se le mire y el por qué?
El orgullo es una emoción primaria caracterizada por una sensación de seguridad con la propia identidad, desempeño y logros. A veces se considera lo opuesto a la vergüenza. Dependiendo del contexto, el orgullo puede verse como una virtud o un vicio.
Puede ser percibido como parte de la moral, la autoestima y el amor propio, no dejarse humillar está genial, es una necesidad humana aunque algunos no le comprendan o no sepan ni puedan evitarlo.
La contrapartida de orgullo puede ser la humillación, el enemigo más lacerante para algunos seres y que bajo determinadas circunstancias muchas personas se someten, a veces, solo por migajas.
Por desgracia en determinados momentos algunas personas se dejan someter. No miran que la riqueza no necesita ayuda, ayuda es más una necesidad para los desvalidos y estos pocas veces la reciben de la sus semejantes.
La gente se ofrece ante la necesidad o el gusto de un poderoso, se siente realizada prestando sus servicios a quien tiene poder económico o de otro tipo, no importa recibir favores, pagos materiales o limosnas, esto es a veces uno de los fenómenos más inexplicables para la razón y la moral.
Alguien a veces prefiere recibir un desdén que decir “no voy a aceptar limosnas con membrete corporativo o de poder.” Leí alguna vez en una novelita de final feliz que “el orgullo debe arder como carbón bajo cenizas” nunca lo dejes apagar.
Hay que pensar en el por qué hay seres que pasan la vida doblando la espalda para que otros pudieran caminar derechos sin que sea necesario porque en otras latitudes de la vida hay que hacerlo cuando la estabilidad de la familia o el hogar así lo exigen.
Pero se debe tener cuidado el orgullo puede llevar a estar en el lado de los opresores o de los despiadados. Todos los excesos son malos. Tener orgullo debe ir de la mano con La dignidad, que es una expresión de quiénes somos. No se trata de nuestro estatus social, dinero o logros. Es sinónimo de que reafirmamos y cultivamos la autocompasión, tanto en los éxitos como en los fracasos. Nuestra dignidad puede derivar simplemente de esforzarnos por vivir como seres humanos éticos. Puede basarse en nuestra capacidad de honestidad, autenticidad y bondad. Vivimos con una profunda sensación de dignidad al ser fieles a nosotros mismos y honrarnos tal como somos.
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