lunes, 10 de noviembre de 2025

Escuchar las quejas.

 

La atención a las quejas y solicitudes de la población es un aspecto tratado desde el más alto nivel de dirección del país, sin embargo aún laten dificultades que afectan a quienes asisten a una entidad estatal con la esperanza de que le solucionen su problema o que al menos le indiquen una senda o gestión a seguir.

Por ello desde el Consejo de la Administración Municipal en Banes se exige periódicamente realizar evaluaciones en los diferentes consejos de dirección de las entidades para analizar problemas, condiciones y actuar acorde a la realidad de cada colectivo.

Estaba en una parada pasó una estudiante, me miró a los ojos y le dije buenos días. Me enseñaron así, me educaron a que eso estaba bien, que era lo correcto. Pero parece que ya no. La tecnología y algunos educadores de conjunto con creo que muchas familias obviaron eso.

Traté el tema con otra chica y me dijo que eso es asqueroso. Palabras textuales. Hablar con viejos, contestar a viejos, mirar a viejos. Causa asco. Otra vez textualizo.

Eso no quedó ahí. Me mortificaba el cerebro. Cómo tanta barbarie, a dónde vamos?. Introduje el tema en un seno familiar de variables de edades balanceadas para intentar buscar un error o para ver si realmente estamos perdidos. La estudiante preuniversitaria presente dijo que era verdad. No se saluda, no se mira, no se contesta a desconocidos. Su madre y abuela, gracias a algo o alguien le llevaron la contraria. Pero no. La joven reafirmó su punto de vista y Basta.

Creo que es algo peor que el holocausto judío. Si asumimos la situación a nuestras realidades y a la cultura autóctona, de seguir así, viene un jodido holocausto.

¿Quiénes actuarán como trabajadoras sociales con el sello humanísimo que les dio Fidel de Médicos del Alma? ¿Quién bañará y aseará a los ancianos en 10 años? Y así quién hará tantas cosas que hacen falta y que harán más falta aún ante la escapada de jóvenes, los bajos niveles de natalidad y el acelerado proceso de envejecimiento poblacional.

Por suerte, no siempre todo está perdido, pocas horas después cuando regresaba de una placita venía una niña por la acera por donde yo transitaba. Era mi regreso de una placita. Me aparté y ofrecí toda la senda, recordando lo escuchado en las dos conversaciones ilustradas en este trabajo. Y,…, la chica me dio las gracias. Era una niña. Quizás adolescente. Me dejó atónito, pero al fin pude balbucear un por nada. No lo esperaba. Debí hacer añadido más. Pero al menos pude tener el sabor de algo justo y decente.

Cierto que hay acosadores, tiradores, como se quiere decir. Existen personas de todo tipo, mayores que insultan con sus groserías a las jóvenes y a cualquiera. Es un tema difícil porque cada quien es un universo aparte. Una compañera de trabajo me decía que a ella no le importa la opinión de alguien sobre su cuerpo, maquillaje o lo que sea. Ella es ella y el punto de vista ajeno, ajeno es.

Pero creo que una respuesta decente, ante una muestra fuera de lugar, ajusta muchas veces la situación, se puede desarmar a quien provoca, agrede con la mirada o el verbo. Ponerse en el lugar del otro es ley de la manada. Y no diferenciar la decencia, cuando menos, nos hace indecentes.

Pero un saludo formal, decente, no es un punto de vista, es educación. En filmes, novelas, por necesidad, señores y también lo es en la vida real.

Imagínese un conflicto entre las generaciones que peinan canas y quienes disfrutan el reguetón agresivo. Por un lado, no te atiendo, no te ofrezco trabajo, no te doy nada y por la cara juvenil lo mismo o más. Un holocausto.

Conocí a una maestra que no respondía casi nunca al saludo, una bibliotecaria que al parecer jamás leyó pues tampoco era cortés. Hay familias donde no se hablan temas de educación y así. En este mundo donde vivimos debe haber de todo para darle valor a lo que realmente lo merece. Y el saludo es una joya. El buen trato también, no la estupidez.

Plasmó una escritora alemana de nombre difícil: Hannah Arendt que “La muerte de la empatía humana es uno de los primeros y más reveladores signos de una cultura a punto de caer en la barbarie”

La persona más útil no es una cabeza llena de conocimiento, sino un corazón lleno de amor, un oído listo para escuchar y una mano dispuesta a ayudar a otros.

 

Ser agradecidos es una virtud.

 

Muchos psicólogos creen que el cerebro está literalmente programado para la negatividad, ya que anticiparse al peligro es lo que nos ha permitido como especie sobrevivir a lo largo de la historia. Si bien es cierto, ser más agradecidos y pensar en positivo sigue siendo antinatural para algunos humanos.

Ser agradecido es una virtud. Se puede dar gracias a un hecho, persona, institución, a la suerte, a un ser divino, a cualquier cosa; a un animal, no importa, a algo o a alguien. La persona agradecida sabe de lo que hablo, para quien es como el gato tal vez no me entienda en toda la magnitud del mensaje. Y es que dice que los mininos cierran los ojos para no ver quien le alimenta o le acaricia. Tampoco lo creo, simplemente es una acción natural, genética, de su organismo si no para agradecer, sí para disfrutar a plenitud del gesto que se les brinda, bien de amor o de subsistencia con la alimentación.

Hay audiencias que agradecen un programa, un producto radial o una información, tal agradecimiento o tolerancia puede ser por necesidad, por motivación, por amor o por que se comparten los gustos y los puntos de vistas. Pero también existen audiencias ultra críticas, individuos que se creen perfectos o están despechados y arremeten contra todo lo que aquí se dice y hasta a la música la miran con acidez.

Hay que ver esas caras y expresiones. Gente que no se siente satisfecha ni con la vida misma, seres irrealizados que no son lo que quieren, por lo que sea, por designio divino o porque eso fue lo que sembraron, recuerde que se recoge lo que se siembra y a veces ni así se obtiene lo deseado. Pero al final hay gente que no agradecen nada, no solo a los medios, no gratifican a casi nadie porque no ven la parte buena de lo que sucede o reciben.

Si das aceite te dicen y qué voy a freír. Si tienen arroz con qué me lo voy a comer, aludiendo al plato fuerte. Si reciben dos querían cuatro y así son una serie de puntos suspensivos llenos de inconformidades que desgraciadamente tratan de hacer llegar a los demás premeditadamente o al natural, en la socialización de la bodega, en un colectivo e incluso en una reunión con un grupo de amistad o en la familia. Y está la otra cara de la moneda. Hay personas que agradecen todo, es tanto el nivel de hidalguía que si una rama le inutiliza un ojo lo agradece, porque si esa rama hubiese sido una horqueta le hubiera sacado los dos.

Agradecer es el arte de hacer cosas buenas, reza un simple proverbio que encierra una gran verdad.

La gratitud, la cualidad de ser agradecido, consiste en apreciar los aspectos no materialistas de la vida. Es la voluntad de reconocer que los demás desempeñan un papel en nuestro bienestar emocional.

La gratitud lleva a las personas a notar las cosas buenas que tienen, lo cual lleva a una reducción del estrés y a eliminar síntomas depresivos. La congratulación también ha mostrado tener efectos positivos en las relaciones cuando las personas se toman el tiempo de decir 'gracias'. La gratitud es sincera, se siente y se expresa de modo espontáneo, no es estratégica, no se planifica.

Los seres que poseen estas cualidades suelen mostrarse agradecidos con todo el mundo y con la mayoría de las situaciones que acontecen en sus vidas. Tienen en cuenta a su interlocutor al dar las gracias y se adaptan a él y a las circunstancias. Suelen ser personas detallistas, les gusta regalar.

El imán del amor y la gratitud impulsa a agradecer a diario las cosas por las que el alma se siente dichosa. Permite ser feliz a uno y a los demás. Gratificamos a la audiencia sus gestos y su interés. Eso es agradecimiento también.

 

 

Violencia II

 

Existe un filme producido en Canadá titulado “La Loba de las SS”. La sinopsis se centra en Ilsa, la sádica y depravada directora del campo nazi de exterminio médico número 9 que no muestra ninguna compasión en la tortura de sus prisioneros. Su rutina consiste en utilizar a los habitantes del campo, especialmente si se trata de mujeres desnudas, para realizar dolorosos y sangrientos experimentos médicos sobre sus cuerpos.

Más que el Führer o el ideario nacionalsocialista, Ilsa solamente cree en sí misma y utiliza la guerra como una excusa para dar rienda suelta a las fantasías más grotescas y excesivas que su mente enferma y el puesto de poder que ostenta le permiten. En cuanto al resto de soldados nazis del campo, también son víctimas de la locura de Ilsa, que los utiliza sin ningún remilgo como amantes sexuales para a la mañana siguiente castrarlos como forma de afianzar su poder.

En una de sus vistas se ofrece un espectáculo donde una hermosa mujer desnuda está parada sobre una plancha de hielo y atada con un fino alambre de acero del cuello al techo. A medida que el hielo se derrite el cuerpo baja y sobreviene el ahorcamiento. Ese era el espectáculo preparado para una gran cena en la mesa donde estaban servidos los manjares.

Es un ejemplo de violencia extrema, pero no hay que ir tan allá para ser violentos, para recibir esa manifestación o para apreciarla en el diarismo. Se puede y se es violento de diversas maneras, desde una mirada hasta la negación de un derecho, un gusto, reprimir motivaciones y derechos a terceros o proferir amenazas. Romperle un juguete a un chico, someter al niño a un castigo desde negarle un objeto hasta enclaustrarlo para que no salga a socializar con sus compañeros.

La resolución de las Naciones Unidas establece el dos de octubre como el día internacional de la no violencia con el que se busca la relevancia universal del principio y el deseo de conseguir una cultura de paz, tolerancia, comprensión y no violencia.

Según las ciencias la exposición a la violencia puede aumentar el riesgo de fumar, consumir alcohol o uso de drogas; de sufrir enfermedades mentales o tendencia al suicidio; así como enfermedades crónicas del corazón, diabetes o cáncer; otras infecciosas como el VIH y problemas sociales como el crimen o más.

Se escoge el 2 de octubre como día internacional de la no violencia por el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, en homenaje al líder del movimiento de la Independencia de la India y pionero de la filosofía de la no violencia.

Gandhi fue capaz de dirigir a la India hacia su independencia rechazando la violencia, incluso bajo durísimas condiciones y retos aparentemente infranqueables, por tanto, se convirtió en fuente de inspiración de los movimientos pacíficos que luchan por el reconocimiento de los derechos civiles y por el cambio social. El recuerdo de su legado es una gran ocasión para diseminar su mensaje.

La teoría detrás de sus acciones, que incluía el fomento de la desobediencia civil masiva a la ley británica por 1930, era que "los medios justos conducen a fines justos"; es decir, es irracional intentar utilizar la violencia para lograr una sociedad pacífica. Creía que los indios no debían utilizar la violencia ni el odio en su lucha por liberarse del colonialismo. Echaba por tierra la teoría de que “El fin justifica los medios”.

Nuestra cultura a veces es inculta y desde la letra de un Reguetón se llama a ser violento y se disfruta con la letra que casi siempre se procesa en imágenes. Casi siempre quienes sufren tales manifestaciones son los animales, los niños y las féminas. Estas últimas tienen su día de lucha contra la violencia el 25 de noviembre, pero este será tema en otro momento. Tengamos en cuenta la convivencia armónica cada día, cada momento y con todos. Retomemos a Mahatma Gandhi cuando dijo que si aplicamos aquello de ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego. No hay camino para la paz, la paz es el camino. ODG

 

 

 

25 noviembre día internacional de la no violencia contra la mujer

…En el mundo casi una de cada tres- han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida.

 

No a la violencia.

 

Saludos. ¿Se cree usted violento? Quizás sí, tal vez no. Solo un reducido número de personas lo aceptan. La violencia no es solo atentar contra la vida de otros ser vivo, puede estar representada en expresiones, toma de decisiones, en el modo de servir un alimento a la mesa, en la contesta a sus semejantes y en cada detalle de la vida. Hasta el trapazo que se da a la puerta para desempolvarla puede usted estar demostrando rasgos de violencia.

¿Es el cubano un ser violento? Posiblemente las estadísticas no aborden esa arista, por lo que sea. Puede que nos escudemos en tantos años de Revolución, en campañas, en un alto nivel de escolaridad y muchos otros elementos más, pero sí hay violencia. Sin causas aparentes o con ellas.

Los femenicidios, el mal trato a los niños, el abuso contra los animales. El modo de manifestarse y atender a los ancianos, gritos, golpes, bofetones, patadas, cintazos, chancletas tiradas, jalones de pelo, de orejas, rotura de objetos. En fin, son tantas las manifestaciones que estaríamos horas poniendo ejemplos.

Ni hablar de la intimidad. Entre cuatro paredes puede suceder de todo, aunque si ambas partes lo consienten y disfrutan, entonces el término de violencia cambia su interpretación. El sadomasoquismo puede ser un ejemplo y los puntos de vistas para su análisis varían de un polo a otro según las partes. El estudioso y teórico los mira desde un prisma y los actores lo ven desde otro cristal.

Los asaltos existen, las manifestaciones de robo de robo constituyen un rosario de formas, los arrebatos están, así como las amenazas. La violencia puede estar en cualquier parte, activa o pasiva, desde una agresión física hasta una coerción.

Según un artículo publicado en Cubadebate “La violencia es un comportamiento que está muy difundido en la sociedad. Su impacto se observa no sólo en situaciones de conflicto, sino en la resolución de problemas, en ocasiones muy simples, de la vida cotidiana y afecta a cualquiera sin distinción de sexo, edad, o raza”. Para algún extremista, parafraseo término por término lo que expresa un medio oficialista de acceso internacional.

Ecured, por su parte, define que “La violencia es un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos a otros seres”.

Muchas veces no solo somos víctimas, sino también victimarios sin siquiera darnos cuentas. Y lo peor es que el daño lo causamos a quienes comúnmente más queremos. Piénse en padres, amigos, parejas e incluso, hijos. Ejemplo de este tipo de violencia puede ser las siguientes: ¡tú no aprendes!; ¡ eres un inútil!; ¡te lo dije!; ¡ qué bruta eres!.

Es lamentable que la mala comunicación corra por el cauce de tantas desavenencias, rupturas y agravios , a través de la forma de hablar agredimos sin tocar físicamente a otra persona. La violencia en la sociedad cubana no es medio o vehículo para la opresión de una clase sobre otra. En una sociedad como la nuestra, desde el punto de vista ético, las manifestaciones de violencia son totalmente inaceptables, ya que atentan contra los valores, la integridad y los derechos del ser humano.

En fin, sabemos y vivimos las manifestaciones de la violencia, las sentimos en simples hechos cotidianos, pero ¿Qué hacer? Cómo detener o al menos, atenuar el fenómeno que es tan viejo como los mismos seres vivientes.

Antes de ir a una posible solución o medida hay que ir a las causas. Alcoholismo, drogadicción, situación económica, seno familiar, entorno. Problemas de personalidad debido a lo que dijimos antes. Causas, causas y más causas. Son muchas.

Hay temor en un lado a presentar lícitamente una acusación, hay morosidad en algunas partes, ojo, de un lado y de otro. Existen órganos competentes. Pero aún no creo que la sociedad tenga la percepción adecuada del peligro que ello concibe. La violencia daña al instante y crea traumas, en el cuerpo y en el alma.

La familia debe mirarse por dentro y ser más humana, es casi la única forma de atar el problema de modo social. Aceptar que tenemos rasgos violentos es un paso de avance importantísimo, compartir las historias vividas también. Recetas hay cientos en distintos países, continentes y culturas. Pero hay que ir al embrión. La niñez. Los seres violentos pueden ser todos encarcelados. La población para quedaría minimizada. Es imposible. Es un trecho largo que exige por cultivar el amor en las nuevas generaciones. No precisamente diciéndole al chico que si te dan rómpele un palo en la cabeza al agresor.

Es un tema importantísimo, muy complicado, que incluso algunos oídos se niegan escuchar y muchas mentes a aceptar. Seguiremos ofreciendo tratamiento al respecto, pero antes tenga en cuenta que usted puede ser violento, aunque tenga guantes de esponjas. Dijo Mahatma Gandhi que “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Puede ser, quién quita.

La Historia de Tomás.

 

A los 5 años su mamá lo despidió en la calle, en una estación de Buenos Aires, no quería, no sabía o no podía cuidarlo. El recuerda la intensidad de ese último instante, recuerda perfecto la ropa de su madre y la ve, hoy a la distancia, pintándose los labios antes de la despedida. Desde allí el camino sería de escollos, piedras, puentes y calles suburbanas. En la calle creció y de la calle aprendió: lo bueno, lo doloroso y lo inolvidable.

Tomás dice que, en algún libro de los muchos que devoró, un autor dijo que las heridas se curan con el tiempo, pero él dice que no, que hay heridas que no suturan nunca más y que irán abiertas y latiendo hasta la tumba. La pibada de 8 ó 9 años que lo acompañaba envidiaba su vida y sus tiempos. Tomás no tenía ni horarios, ni padres que obligaran, ni madres que le ordenaran. El resto de los pibes sí los tenían y tenían, con esto, que volver a una hora a la casa, que comer en un horario y que acostarse temprano.

Por eso envidiaban a Tomás y, por eso, Tomás también los envidiaba a ellos en silencio; sobre todo cuando los amigos se iban y él quedaba contando estrellas o apoyando la nariz en la ventana de algún restorán, envidiaba sanamente la suerte de los otros, los retos que él no tenía y las obligaciones que a él le faltaban.

Un juez de Paz, cuando él andaba en sus 6 ó 7 años, le dijo que no sabían qué hacer con él, porque no entraba todavía en la edad de ir a instituto de menores ni a ningún Hogar. Entonces Tomás, el enano Tomás de ese entonces, le pidió una sola cosa al juez: ir a la Escuela. El Juez le preguntó dónde iba a vivir y Tomás le dijo que no se hiciera problema, que del resto él se encargaba. Por eso empezó la Escuela, iba con la ropa que tenía y con la pobreza que cargaba, iba, escuchaba, hacía los deberes y luego antes de irse le devolvía el lápiz prestado a la maestra.

Por las tardes estudiaba en la Biblioteca Nacional; solito se iba a leer cientos de libros y miles de historias. Entrada la noche volvía abajo de algún puente, a alguna tubería o a cualquier lugar más o menos cálido que la tierra regale. Allí soñaría sueños bravos, sueños tiernos y mundos pasados. Luego lo de todos los días, la calle, la dureza del asfalto, la invisibilidad del pibe que arrastra sus penas y sus broncas.

Como a tantos pibes se le abrieron pocas opciones, el delito o la muerte. Tomás encontró el primero y pago duro la condena, pero aún entre rejas, peleas, tumbas y miserias carcelarias, siguió estudiando, pidiendo por estudiar, queriendo leer para saber y para saberse distinto.

Pasó varios años contando los días y tachando las lunas, caminando por las vías de la oscuridad y encontrando, siempre más temprano que tarde, alguna lucecita colada, alguna ventana posible, alguna amistad que hermane las cicatrices reabiertas.

Hoy cuenta Tomás su historia a los pibes de secundario de una escuela pública de la localidad de Vela, viajó desde Olavarría para venir a contar y venir a decir. Y yo lo escucho sin pestañear, cuenta despacio su historia, con ojos gigantes y sabidos de muchas imágenes y muchos rostros que ya no están. Cuenta su historia detalladamente y habla del amor, habla del abrazo y habla del recuerdo. Le dice a los pibes que vayan y que abracen al amigo, al viejo o a la vieja. Dice que no es lo mismo querer que decir te quiero. Que no es lo mismo un sí que un no. Dice que no hay imposibles. Que siempre hay una soga y que no es para ahorcarse, sino para salir del tiempo enlodado, para respirar un viento distinto, para sonreir, para luchar.

Tomás, que abrazó la paria calle del abandono, que abrazó la mísera tumba de la desmemoria, hoy sigue en la cárcel de Sierra Chica, pero como docente. Tomás ha sido de los pocos que ha podido limar la reja de la invisibilidad, ahuecar el muro y espiar, disponer del mundo arrebatado y establecer otros sentidos, otros colores, otras resurrecciones posibles.

“LA HISTORIA DE TOMÁS”